Hungria

La Cuenca de los Cárpatos se redujo por un tiempo en el ámbito del Mediterráneo. Sin embargo, sus plazas, calles pavimentadas y las fuentes escritas son parte de los avances que la migración de los pueblos de composición.

Entre los primeros en llegar están los hunos, que construyeron un poderoso imperio bajo Atila el Huno. Atila fue considerado como un gobernante ancestral de los húngaros, pero este argumento ha sido rechazado hoy día por la mayoría de los estudiosos. Después que el reino de los hunos se desvaneció, los germanos ostrogodos y lombardos llegaron a Panonia, y los gépidos ocuparon la parte oriental de la cuenca de los Cárpatos durante unos 100 años. En el año 560 los ávaros fundaron el janato de Avar, un Estado que mantuvo la supremacía en la región durante más de dos siglos. Su poder militar queda demostrado por las frecuentes batallas y victorias sobre todos sus vecinos. El janato de Avar se vio debilitado por las constantes guerras y la presión externa. Finalmente, el gobierno de los ávaros terminó cuando el janato fue conquistado por el Imperio de Carlomagno en Occidente y los búlgaros con Khan Krum en el Este. Ninguno de los dos, ni otros fueron capaces de crear un Estado duradero en la región, y en el siglo IX la tierra estaba habitada sólo por una escasa población de eslavos.

Los Magiares (húngaros) recientemente unificados, guiados por Árpád comenzaron a establecerse en la cuenca de los Cárpatos a partir del 895. De acuedo a los lingüistas los húngaros tendría su origen en una antigua población ugrofinesa que habitó originariamente las zonas boscosas situadas entre el río Volga y los montes Urales. El rey Arnulfo I de Baviera invitó a los húngaros a ocupar las tierras de Svatopluk al este del río Danubio. En 894, mientras que Simeón de Bulgaria atacó al imperio bizantino, Svatopluk cuestionado Arnulfo invadiendo Panonia. Tanto Arnulfo y León VI el Sabio, buscaron la ayuda de los húngaros, quienes estaban en condiciones de atacar a los búlgaros y los moravos de la parte posterior. Arnulfo mantuvo la alianza con los húngaros hasta su muerte en 899.

 

 

La Gente de Árpád

 

La tradición sostiene que Hungría fue fundada por siete tribus magiares (húngaras) que emigraron desde la región de los Montes Uralescerca del límite de Europa y Asia hasta el territorio actual en el siglo VIII. Estas fueron guiadas por siete líderes: Álmos, Előd, Ond, Kond, Tas, Huba y Töhötöm. Un par de décadas después de haber llegado a las tierras del Danubio, Árpád - el hijo mayor de Álmos - se convirtió en príncipe y líder absoluto de las tribus, que hicieron un pacto de sangre para simbolizar una unión indivisible.

 

Así comenzó la historia de la nación húngara y la dinastía de los Árpád.

 

 

 

San Esteban y el Cristianismo

 

El tataranieto de Árpád fue Esteban I (1000-1038), hijo del príncipe Géza. Esteban había nacido como pagano con el nombre de Vajk y posteriormente fue bautizado con su nombre cristiano. Esteban sabía que si su nación quería sobrevivir, debía ser reconocida como un reino cristiano y estar bajo la tutela del Papa. Así, comenzó su lucha contra el paganismo tras haber sido coronado Rey de Hungría en el año 1000. El principal adversario de Esteban era un familiar suyo llamado Koppány, que deseaba la corona de Hungría y repudiaba el cristianismo. Finalmente fallece y Esteban ordena que fuese desmembrado en cuatro y que las partes de su cuerpo fueran enviadas a ciudades importantes como muestra de lo "poco conveniente" que podía ser el paganismo.

 

Un ferviente defensor del Cristianismo fue el rey caballero San Ladislao I de Hungría (1077-1095), cuyo culto floreció posterior a su canonización en 1192. En su época se anexionó Croacia y Dalmacia a Hungría, también consolidandose el poder real y la situación interna del reino.

 

 

 

Casa de los Anjou y Segismundo

 

Una vez que desapareció la familia real húngara, la Casa de Árpad en 1301, el príncipe napolitano Carlos Roberto de Anjou reclamó el trono como único descendiente por vía materna de los reyes húngaros. Comenzó entonces la Edad de Oro del reino, siendo implementadas numerosas reformas económicas. Hungría pasó a ser el mayor proveedor de oro y plata en Europa en su época, y a dominar comercial y militarmente su entorno. Luego de la desaparición de la Casa de Anjou en 1387, Segismundo de Luxemburgo se conviritó en rey húngaro por vía de matrimonio. Como rey checo y posteriormente emperador germánico, Segismundo obtuvo cada vez más adeptos, y concentrandose siempre en Hungría, impulsó el arte y la arquitectura gótica.

 

 

 

Matías Corvino y los turcos

Hungría se convirtió gradualmente en un reino amplio e independiente, donde florecería la cultura y se daría un importante progreso económico, sobre todo de la mano de Mátyás (Matías Corvino), quien conquistó Moravia, Bohemia y Silesia, y posteriormente trasladó la corte húngara a Viena. Así, Matías fue una figura de gran relevancia para el renacimiento en Hungría y la lucha armada contra los turcos, a los que se intentaba repeler desde hacía décadas (por ejemplo, su padre, el Regente húngaro Juan Hunyadi, hijo de un noble de Valaquia, guio incontables campañas contra los turcos).

 

 

 

 

La batalla de Mohács y la victoria turca

 

La época dorada finalizó con la derrota húngara de Mohács en 1526 y la ocupación turca de Buda (hoy parte de Budapest). A la muerte de Luis II en la batalla de Mohács, la nobleza húngara elegirá rey a Fernando de Habsburgo, hermano del emperador Carlos V, vinculándose así Hungría por casi 400 años a la Casa de Habsburgo.

 

En 1529 fracasó la ofensiva turca contra Viena. Durante la dominación otomana de gran parte de Hungría, ésta estaría administrada por algunas grandes familias, y las revueltas serían constantes, al igual que en Transilvania. A finales del siglo XVII, los Habsburgo reconquistarían Hungría (Budapest en 1686 y en 1699 Transilvania). Durante los siglos XVIII y XIX, Hungría formó parte de los territorios administrados por los Habsburgo (Imperio austríaco a partir de 1806).

 

 

 

Los Habsburgo y su dominio sobre Hungría

 

Tras las victorias imperiales de finales del siglo XVII, Hungría y Transilvania pasaron a formar parte del Imperio de los Habsburgo, ocasionando varios conflictos entre la nobleza magiar, poderosa y de espíritu independiente, y las tendencias centralistas de Viena.

 

En 1848, estallaron rebeliones en todas partes del imperio, y en Hungría escritores como Sándor Petőfi tomaron las calles y guiaron las multitudes contra los austriacos. Pronto se estableció un gobierno provisional que fue derrocado por el emperador Francisco José I con el apoyo en Hungría de las minorías que estaban sometidas a los húngaros (especialmente croatas y rumanos) y por la intervención rusa. La rebelión fracasó, y entre 1849 y 1866 se reimplantó una política centralista y autoritaria.

 

 

 

"El Compromiso"

 

Tras la derrota austríaca de 1866 contra Prusia en la Guerra de las Siete Semanas, Hungría se convertiría finalmente, en 1867, en una parte autónoma del Imperio austrohúngaro. En 1902, una comitiva húngara encabezada por Ferenc Deák fue enviada a Viena, donde se firmó el Compromiso (en húngaro: Kiegyezés y en alemán: Ausgleich). En este tratado se le otorgaban a Hungría instituciones políticas propias, gobierno y ejército propios y el parlamento tendría su sede en Budapest. Hungría (territorios de la Corona de San Esteban) se constituyó en la 2ª entidad de la nueva monarquía, con plena independencia excepto en asuntos militares, exteriores, monetarios y aduaneros. El káiser pasó a ser simultánemente "rey apostólico" de Hungría. La política interna húngara se caracterizó por apostar por la magiarización de las minorías (croatas, serbios, eslovacos, ucranianos y rumanos), la centralización administrativa (sólo Croacia conservó cierta autonomía) y el mantenimiento de un régimen tendente al autoritarismo (sufragio censitario reducido, discriminación de las minorías, etc.). A diferencia de la parte austríaca, Hungría se mantuvo esencialmente rural y agraria bajo el dominio de una numerosa y poderosa nobleza que controlaba gran parte de los recursos del Estado.

 

 

Hungría desmembrada (periodo de entreguerras)

 

Sin embargo, el Imperio fue derrotado durante la Primera Guerra Mundial, por lo que Hungría declaró su independencia el 1 de octubre de 1918. Con el tratado de Trianon en 1920 Hungría firmó la paz con las potencias vencedoras y perdió más de un 70% de su territorio, que pasó a los nuevos Estados centroeuropeos. Eslovaquia y Rutenia  se unirían a Bohemia y Moravia para formar Checoslovaquia. Transilvania y parte del Bánato se juntarían a Rumanía. Croacia y Voivodina pasarían al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, futura Yugoslavia. Quedaron, no obstante, importantes grupos de población húngara en Checoslovaquia (884.000 individuos), Voivodina serbia (420.000) y Transilvania rumana (1.662.000), hoy en día también siguen siendo mayoritarios en numerosos distritos y municipios de las tres nuevas naciones.

 

Poco después, hubo una revolución comunista instaurándose la República Soviética Húngara, que fue sofocada tres meses más tarde por las tropas anticomunistas rumanas. Durante este estado de anarquía, el almirante Miklós Horthy tomó el poder como regente "permanente" del Reino de Hungría (1920 - 1945), aunque impidiendo la restauración del rey Carlos IV de Habsburgo (que falleció en 1922), quien contaba con un apoyo social muy amplio.

 

 

 

 

 

 

 

La Segunda Guerra Mundial

 

Tras cierta presión, Horthy, el regente húngaro, estableció una alianza con la Alemania nazi y los otros miembros de las Potencias del Eje (Italia y Japón) en los años 1930, donde le ofrecían revisar el Tratado de Trianon. Hungría fue recompensada por Alemania con territorios pertenecientes a Checoslovaquia, Yugoslavia y Rumanía, y tomó parte activa en la Segunda Guerra Mundial, pudiendo así recuperar temporalmente unos territorios donde había húngaros (sur de Eslovaquia, Rutenia subcarpática, Transilvania septentrional y el norte de la Voivodina), y donde las autoridades húngaras pretendieron que los húngaros eran la mayoría, aunque los censos hechos por las autoridades rumanas, eslovacas o serbias pretendían lo contrario. En octubre de 1944, Adolf Hitler forzó la abdicación del no demasiado dócil Horthy, por un mayor colaboracionista pronazi húngaro, Ferenc Szálasi, con el fin de evitar así la defección de Hungría. La segunda guerra mundial afectó decisivamente a Hungría en el sitio de Budapest, donde perecieron unos 40.000 civiles además de 50.000 defensores y 70.000 atacantes del Ejército Rojo

 

 

 

La Hungría comunista y la rebelión de 1956

 

Tras la caída de Hitler, Hungría fue ocupada por tropas rusas y, pese a que hubo un pequeño periodo liberal, en 1947 se instauró un gobierno comunista, liderado por el Partido de los Trabajadores Húngaros, estando a la cabeza de este Mátyás Rákosi. Por lo tanto el país pasaba a ser una parte importante del Bloque del Este. En 1949 Hungría ingresó en el Consejo de Asistencia Económica Mutua (COMECON) patrocinado por la Unión Soviética, del que formó parte hasta 1991.

 

Cuando murió Iósif Stalin en 1953, se inició - como en la URSS y toda Europa del Este (menos Yugoslavia, que había elegido su propia vía al socialismo) - el proceso de desestalinización, en donde se aprobó un nuevo programa económico y se concedió amnistía a varios  prisioneros políticos. En 1955, se firmó el Pacto de Varsovia que era un tratado de ayuda mutua, tanto económica como militar.

 

El 28 de octubre de 1956, una revolución que pedía la retirada del Pacto de Varsovia fue respondida con una intervención militar por la Unión Soviética y la deposición y ejecución del primer ministro Imre Nagy. A finales de los años 1980, Hungría encabezó el movimiento para disolver el Pacto de Varsovia y se encaminó hacia una economía orientada al mercado bajo el liderazgo de János Kádár, secretario general del Partido Socialista de los Trabajadores Húngaros hasta 1988, año en que dimitió. Durante su gobierno se impulsó una política reformista, permitiéndose el establecimiento de pequeñas empresas o PyMES particulares, aunque el gobierno defendía arduamente los derechos de los trabajadores y mantenía el control político del país.

 

 

 

El cambio de régimen y la nueva Hungría

 

Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, Hungría intensificó los lazos con Europa occidental, se unió a la OTAN en 1999 y a la Unión Europea el 1 de mayo de 2004. Hungría fue el país que mejor afrontó la caída de la Unión Soviética en Europa Oriental, ya que el país había ido acercándose paulatinamente al sistema de libre mercado hacia los últimos años del régimen socialista.

 

El 18 de septiembre de 2006, miles de húngaros, en gran parte llamados por el FIDESZ (o Alianza de Jóvenes Demócratas), el partido conservador mayoritario (en la oposición en ese momento) salieron a las calles enarbolando las banderas del antiguo Reino de Hungría(comúnmente identificado con los movimientos de extrema derecha), luego de que fuera divulgado un audio donde el Primer Ministro, Ferenc Gyurcsány, admitía que mintió en cuanto a la situación económica húngara para ganar las elecciones. En el audio puede oírse claramente que: «si la economía se mantuvo encarrilada fue por la divina providencia, la abundancia de dinero efectivo en la economía mundial y cientos de engaños», para después agregar: «es obvio que hemos mentido en el último año y medio, dos años. No hay dudas de que lo que estamos diciendo no es verdad».

Los miles de húngaros movilizados por el FIDESZ exigieron tanto la renuncia del ministro como la de su gabinete, produciéndose enfrentamientos donde la policía fue desbordada y se ocupó el edificio de la televisión estatal húngara (MTV), produciéndose algunos incendios en su interior, en lo que fueron las jornadas más violentas vistas por Hungría desde la caída del Socialismo. En las elecciones del 2010 el FIDESZ resultó elegido para encabezar el nuevo gobierno por una mayoría abrumadora de más de dos tercios de los votos emitidos.